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La Suprema Corte de Canadá pisotea los derechos de los agricultores y afirma el monopolio corporativo de Monsanto sobre seres vivos.

Organizaciones de la sociedad civil y de agricultores en todo el mundo reaccionaron con indignación ante la decisión por cinco votos contra cuatro que tomó hoy (21.04.2004) la Suprema Corte de Canadá, afirmando el derecho de Monsanto a demandar a los agricultores que tengan cultivos con genes transgénicos en sus parcelas, sea que los hayan elegido o que se hayan contaminado. El gigante genético Monsanto acusó a los agricultores de Saskatchewan, Percy y Louise Schmeiser, de violar la patente de la compañía sobre canola transgénica. Percy y Louise no querían las semillas de canola transgénica que invadieron su propiedad, ni trataron de aprovecharse del carácter tolerante al herbicida que tiene la semilla transgénica (o sea, ellos no utilizaron el herbicida Roundup en sus cultivos). De todos modos, Monsanto los demandó por violación a su patente y exigió una parte de sus ingresos. Con gran valor, los Schmeiser libraron durante siete años una batalla legal contra Monsanto que terminó en la Suprema Corte de Justicia de Canadá.

La decisión de la Suprema corte de Justicia de Canadá sobre 'David y Goliat': Dígale a Monsanto a dónde irse

Cartas de advertencia para Monsanto: Hay 5 millones de Percys Schmeisers

Las abejas, escarabajos y vientos de las paraderas pueden transportar la canola genéticamente modificada de Monsanto un mínimo de 26 kilómetros -y mucho más si la semilla o el polen transgénico se van de polizones en los camiones que pasan, en los trenes o en la ropa de la gente. Después de ocho veranos en el oeste de Canadá, la canola transgénica ha adquirido la dudosa fama de ser una maleza importante -se le ve comúnmente en los campos, avenidas y cementerios e incluso en los jardines de las casas. "La canola puede invernar hasta ocho años", dice Pat Mooney del Grupo ETC desde la sede de esta organización en Winnipeg, Canadá. "Eso significa que el polen transgénico probablemente viajó un mínimo de 200 kilómetros desde que Monsanto comenzó a vender su semilla patentada en 1996." Por esta razón, explica Pat Mooney, la decisión del 21 de mayo de la Suprema Corte de Justicia, nos afecta a todos, y personalmente a los que viven en el campo. El gigante genético Monsanto acusó a los agricultores de Saskatchewan, Percy y Louise Schmeiser, de cultivar ilegalmente la canola patentada de la compañía. "Pero no se sólo trata de los agricultores", insiste Mooney. "Hay por lo menos 5 millones de Percy Schmeisers [prácticamente la población de las tres provincias de las pradera de Canadá]. Pues cualquiera de nosotros sabemos que la canola de Monsanto podría estar hasta en las macetas de nuestras ventanas."

Patentar genes e investigación es hipotecar el futuro

Recientemente, el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional anunció la puesta en marcha del Laboratorio Nacional de Genómica para la Diversidad Vegetal y Microbiana. Los gigantes de la biotecnología "financian" proyectos de instituciones de interés público porque les permite acceder de manera cómoda y barata al germoplasma de los cultivos en diferentes países, utilizando la infraestructura, la formación pública y el conocimiento del medio de los investigadores nacionales, para luego aplicarlo en sus propios productos comerciales y, si viene al caso, patentar sus genes para el lucro de sus empresas.

Oligopolios 2003: Control y nuevas tecnologías

Según datos del Banco Mundial, para 2003 se mantuvo la tendencia que inició con el nuevo milenio: de las cien mayores economías del planeta, 51 son corporaciones trasnacionales y 49 son países. Según su producto interno bruto (PIB), los países que encabezan la lista son: Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, China, Italia, Canadá, España, México, India, Corea, Brasil, Holanda, Australia, Rusia, Suiza y Bélgica. Sigue la cadena de supermercados Wal-Mart, con ventas por valor de 246 mil 525 millones de dólares durante 2002. Es mayor que el PIB de Suecia, Austria o Noruega. Luego se encuentran General Motors, Exxon Mobil, Shell, BP, Ford, Daimler Chrysler, Toyota, General Electric, Mitsubishi, Citigroup, ING Group, IBM y otras. Las petroleras y fabricantes de automóviles han estado por décadas entre las mayores economías del planeta. Se sumaron hace años las firmas de electrónica y los grandes grupos financieros, como aseguradoras y bancos. Desde comienzos de siglo, Wal-Mart se ha mantenido como la empresa más grande del planeta, rebasando a las anteriores. Otros megasupermercados escalan rápidamente: Carrefour, SA, y Royal Ahold tienen volúmenes de venta mayores que el PIB de países como Perú y Nueva Zelandia. Le siguen de cerca procesadoras de alimentos y bebidas como Nestlé y Vivendi e hicieron su entrada a las cien mayores economías globales las trasnacionales farmacéuticas, con Merck & Co en el puesto 99, según las ventas de 2002. Durante 2003, la fusión de los gigantes farmacéuticos Pfizer y Pharmacia aseguró un puesto mucho más arriba en la escala, colocándose 40 por ciento arriba de Merck en volumen de ventas.

México, caballo de Troya de los transgénicos en América Latina

México acaba de firmar un acuerdo con Estados Unidos y Canadá para burlar los requerimientos del Protocolo de Bioseguridad internacional y promover que sigan entrando en territorio mexicano granos contaminados con transgénicos, librando de responsabilidad a empresas y países que los producen. El acuerdo fue signado el pasado 29 de octubre por Víctor Villalobos, de la Secretaría de Agricultura de México (Sagarpa); J. B. Penn, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y Andrew Marsland, del Ministerio de Agricultura y Agroalimentos de Canadá. México promueve además que el acuerdo se extienda a otros países latinoamericanos. Según Blair Commber, director de Agricultura de Canadá, Argentina, Brasil y Uruguay ya han manifestado su interés.

Protesta internacional masiva por la contaminación transgénica del maíz en México.

¡Llamado a la acción!

En el día de hoy, 302 organizaciones de 56 países del mundo enviaron una carta abierta a las autoridades mexicanas y organismos internacionales, exigiendo que se tomen acciones para parar la contaminación del maíz campesino con ADN modificado genéticamente y prevenir que se sigan contaminando los centros de origen y diversidad de los cultivos en el mundo.

La otra cara de la contaminación

Refiriéndose a la contaminación del maíz campesino en México, Michael Phillips, director ejecutivo de la Organización de la Industria Biotecnológica de Estados Unidos (BIO), recomendó el 10 de octubre pasado, en una entrevista a Mark Schapiro en The Nation, rendirse ante las evidencias y abrirse alegremente a la contaminación: "Si usted fuera el gobierno de México, espero que haya aprendido la lección: es muy difícil contener una nueva tecnología para que no pase sus fronteras, especialmente en un sistema biológico... ".

Carta abierta de organizaciones de la sociedad civil sobre la contaminacion transgenica en los centros de origen

Al Gobierno Mexicano y a la comunidad internacional.

El 9 de octubre del 2003, campesinos y comunidades indígenas, junto con organizaciones de la sociedad civil en México, publicaron los resultados iniciales de sus pruebas sobre la contaminación de las variedades nativas de maíz en al menos nueve estados, aunque la siembra de maíz transgénico está prohibida en México. Los resultados, que son parte de más estudios en curso, mostraron que la contaminación es mucho más grave y está mucho más extendida que lo que se pensaba anteriormente (por ejemplo en el estudio de los científicos Chapela y Quist de Berkeley y del Instituto Nacional de Ecología en México).

Un hecho alarmante es que encontraron contaminación con maíz Starlink (prohibido para el consumo humano en Estados Unidos y finalmente retirado del mercado) y plantas contaminadas con hasta tres transgenes diferentes, lo que podría indicar que la contaminación ha estado ocurriendo desde hace varias generaciones. Todas las secuencias identificadas están patentadas por alguna de las cinco multinacionales que controlan la industria biotecnológica agrícola.

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