El despliegue de geoingeniería más grande del mundo en Columbia Británica, en la costa de Canadá

El experimento costó más de un millón de dólares a la comunidad. En Hyderabad, India, los gobiernos discutían la supervisión de la geoingeniería

 

Desde el lunes pasado comenzaron a circular noticias sobre lo que sería tal vez el despliegue de geoingeniería más grande hasta la fecha: un vertimiento de polvo de hierro en la costa canadiense de Columbia Británica. El proyecto denominado “Haida Salmon Restauration Corporation” (HSRC, por sus siglas en inglés) asegura haber arrojado 100 toneladas de partículas de hierro en el área conocida como Turbulencia Haida en el noreste del Océano Pacífico para producir un florecimiento artificial del plankton, práctica prohibida por una moratoria global de Naciones Unidas y por la ley de Canadá. El director ejecutivo del proyecto, John Disney, asegura que varias agencias del gobierno de Canadá —incluido el ministerio del ambiente— sabían de los planes de fertilización oceánica antes de su despliegue. Por su parte, el ministro del ambiente de Canadá afirma que se está investigando el caso y que el vertido sería ilegal si realmente hubiera ocurrido.

“Este vertimiento es una violación abierta a la moratoria establecida por el Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas y la Organización Marítima Internacional” afirma Jim Thomas del Grupo ETC desde Montreal. “El que sepamos de estas acciones pone aún mayor urgencia en la supervisión de la geoingeniería, que se discute ahora en el CDB. Y en Canadá se debe aclarar cómo esta “operación Mickey Mouse” de Disney se llevó a cabo, pues constituye una violación seria de las leyes, y necesitamos saber qué se va a hacer al respecto.”

 

La geoingeniería se refiere a las manipulaciones intencionales, en gran escala, de los sistemas de la Tierra en el contexto del cambio climático. La “fertilización oceánica” es la técnica más investigada y es la que cuenta con regulaciones más claras. Se conoce bien que agregar nutrientes al océano incrementará la población de plankton, y la teoría dice que el plankton absorberá el dióxido de carbono de la forma en que lo hacen las plantas en la tierra firme. Sin embargo, la fertilización oceánica ha sido desacreditada en gran medida como respuesta al cambio climático en las publicaciones científicas: es muy riesgosa, sus efectos en la cadena alimentaria marina son desconocidos y existe poca evidencia para probar una captura exitosa del CO2. Según documentos en línea e imágenes de satélite, el vertimiento de hierro del HSRC a finales de julio aparentemente provocó un florecimiento del plankton a lo largo de 10 mil kilómetros cuadrados. La decisión IX/16 del Convenio sobre Diversidad Biológica de la ONU y el Convenio de Londres sobre Vertimiento de Deshechos al Mar (LC LP(2008).1) prohíben la fertilización oceánica en gran escala, en el océano abierto y/o la fertilización del océano con fines coemrciales; solo es posible realizar investigación científica legítima, en pequeña escala, y después de que se hayan realizado evaluaciones ambientales.

 

El HSRC se instauró en una pequeña comunidad indígena Haida (Old Massett Village Council) en la isla de Haida Gwaii, como un proyecto de restauración del salmón. El Grupo ETC asume que los Haida nunca fueron informados de que se trataba de un esquema de geoingeniería o que consistiría en una violación de la ley internacional. El presidente de la Nación Haida —Guujaaw, conocido por su compromiso con el cuidado ambiental—  ha dicho al Grupo ETC que los habitantes de esta comunidad acordaron financiar el proyecto creyendo que era benéfico para el ambiente y que no lo hubieran hecho de haber conocido sus efectos negativos.

 

El jefe científico del proyecto, Russ George, ha estado en entredicho ocasiones anteriores. En 2007, su empresa, Planktos Corp., hizo planes de vertimiento de hierro cerca de las Islas Galápagos ocasionando rechazo internacional, y para 2008, Planktos cerró definitivamente. George dijo a los accionistas en aquella época que la compañía “suspendería operaciones con el fin de buscar alternativas de negocios en el corto plazo.” Los documentos Haida muestran que el HRSC utilizó 1 millón de dólares del Consejo de Old Massett Village, para asegurar un préstamo de 2.5 millones de la unión de crédito canadiense Northern Savings Credit Union. Si bien la unión de crédito expresó preocupaciones en torno a la legalidad y eficacia de la fertilización con hierro y acerca de las credenciales científicas de los involucrados, prosiguió con los trámites del préstamo.

 

Desde la reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica en Hyderabad, India, Neth Daño del Grupo ETC afirmó estar abrumada por las acciones del HSRC, pero no sorprendida. “No es la primera vez que un geoingeniero ha intentado lucrar con la contaminación de los ámbitos comunes globales, tampoco será la última, a menos que los gobiernos prohíban todas las actividades de geoingeniería y responsabilicen a los que violan los acuerdos.” Daño subraya que Canadá obtuvo el “Premio Dodo” en la reunión del CDB, por su apoyo a la geoingeniería y a los biocombustibles a pesar de su impacto en la producción de alimentos. El premio se da a los gobiernos que han fallado en evolucionar y contribuyen a la pérdida de biodiversidad en vez de evitarla.

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