Mensaje a la Oficina de Patentes de Estados Unidos: Olvídense de la patente sobre las verrugas, hace mucho que existen

El 4 de diciembre de 2008, mientras en Estados Unidos se consumían las últimas rebanadas de tarta de calabaza de la cena de Acción de Gracias, la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés) publicó la solicitud de patente número US 20080301830 A1 sobre una calabaza verrugosa, “inventada” por el director de ventas y mercadotecnia de la Siegers Seed Company en Holland, Michigan. La solicitud de patente reclama una “calabaza verrugosa… en la cual la cobertura externa incluye al menos una rugosidad asociada con la cobertura externa del cuerpo.”

“Los reclamos que hacen los ‘caza verrugas’ son ofensivos”, afirma Pat Mooney del Grupo ETC. “Las características de las calabazas varían más que casi las de cualquier otro vegetal en la tierra. Algunas calabazas tienen superficies suaves, otras tienen algunas irregularidades y otras son muy rugosas. No hay duda que así ha sido desde que los pueblos indígenas de Norte América las domesticaron hace miles de años. Hay evidencia de calabazas rugosas desde el siglo 16 y hasta nuestro siglo 21.”

La solicitud de patente incluye 25 reclamos que cubren un amplio rango de calabazas con superficies irregulares (donde entre el 5 y el 50% de la superficie es “verrugosa”), un rango de verrugas relativo a la superficie de la calabaza y un rango de colores de las verrugas. La patente también reclama derechos sobre variedades específicas —dice que la “invención” podría “incluir zapallo o calabacín (Cucurbita pepo o máxima), calabazas de cubierta dura (jícaras), calabaza italiana y calabaza anaranjada, y reclama derechos sobre la planta, la semilla y el tejido de las calabazas verrugosas.

 

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