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Cuando el maíz se podía comer

Ultimamente coincido con las multinacionales del agronegocio en que no es correcto llamarle comida Frankenstein a los transgénicos. Después de todo, el engendro del doctor Frankenstein no le hizo nada a nadie, mientras que las nuevas generaciones de transgénicos podrían intoxicarnos a todos. ¿Exagerado? Ojalá así fuera. Juzgue usted mismo.

En Estados Unidos se vienen realizado desde 1991 más de 300 experimentos secretos -pero legales- en granjas que utilizan cultivos agrícolas para producir químicos industriales y fármacos en plantas transgénicas, sin que los vecinos ni el público tengan conocimiento de éstos ni del riesgo que corren. Se está utilizando maíz, soya, arroz, alfalfa, tomate, tabaco y otros. El cultivo preferido, usado en 70 por ciento de los experimentos, es el maíz. Las sustancias producidas son, entre otras, vacunas veterinarias y de uso humano, anticuerpos, abortivos, espermicidas, plásticos y adhesivos. Según la industria, esto ahorra mano de obra y, en general, es más barato.

Futuros dudosos

El último juguete propagandístico de la industria de los transgénicos es un documento creado por una institución estadunidense llamada National Center for Food and Agricultural Policy (NCFAP), que dice haber hecho un informe independiente sobre 40 estudios de caso de 27 cultivos transgénicos en Estados Unidos.

Medicina tradicional, patentes y biopiratería

Medicina tradicional, patentes y biopiratería

Se calcula que 80 por ciento de la población rural del Tercer Mundo hace uso de plantas medicinales y recursos de la medicina tradicional para la atención de su salud. Esto tiene sus raíces en el conocimiento indígena y tradicional a través de siglos, y en la diversidad de culturas que han cobijado y promovido su desarrollo. Siempre ha sido un conocimiento colectivo y para el bien común, aun cuando se puede diferenciar conocimientos generales -los que manejan la mayoría de los integrantes de una cultura-, conocimientos especializados -los que tienen las personas que han desarrollado particularmente este conocimiento, como parteras, yerberos, hueseros y otros- y conocimientos sagrados -por ejemplo los de los chamanes.

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Medicina tradicional, patentes y biopiratería

 Se calcula que 80 por ciento de la población rural del Tercer Mundo hace uso de plantas medicinales y recursos de la medicina tradicional para la atención de su salud. Esto tiene sus raíces en el conocimiento indígena y tradicional a través de siglos, y en la diversidad de culturas que han cobijado y promovido su desarrollo. Siempre ha sido un conocimiento colectivo y para el bien común, aun cuando se puede diferenciar conocimientos generales -los que manejan la mayoría de los integrantes de una cultura-, conocimientos especializados -los que tienen las personas que han desarrollado particularmente este conocimiento, como parteras, yerberos, hueseros y otros- y conocimientos sagrados -por ejemplo los de los chamanes.

También en el estómago

Por primera vez se comprobó experimentalmente que el ADN transgénico ingerido en alimentos se puede recombinar en el estómago y el intestino humanos, transfiriendo a las bacterias de la flora intestinal propiedades de las plantas transgénicas, como por ejemplo la resistencia a antibióticos. Esto quiere decir que al ingerir alimentos transgénicos podemos estar adquiriendo inmunidad frente a diferentes antibióticos. Y lamentablemente no lo sabremos hasta el momento de tener una enfermedad y que el antibiótico que nos receten ya no nos haga efecto.

Trasnacionales farmacéuticas contra la salud

Uno de cada seis habitantes en Sudáfrica es seropositivo. En el 2000 Sudáfrica decidió importar medicamentos de la India, ya que ese país produce versiones genéricas de medicamentos para el tratamiento del sida a precios mucho menores que las trasnacionales. Cuarenta y dos empresas farmacéuticas transnacionales reaccionaron organizando una campaña contra Sudáfrica argumentando que esto violaba sus derechos de patente. Estados Unidos las secundó, amenazando a Sudáfrica con sanciones comerciales y condicionando el dinero de la cooperación internacional. Luego de una fuerte campaña iniciada por Médicos Sin Fronteras, apoyada por cientos de organizaciones de todos los continentes, se terminó el conflicto.

Sobredosis de ganancias

Varias de las empresas farmacéuticas trasnacionales más grandes del mundo integran la Asociación Mexicana (?) de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), la cual anunció recientemente que comenzarían "una campaña para informar de la inconveniencia de que los enfermos reciban genéricos intercambiables". (La Jornada, 13 de junio de 2002). Según ellos, esos medicamentos no son de la mejor calidad y tampoco fomentan la investigación, porque solamente usan lo que ya existía en el mercado.

Embarazos Transgénicos

Jerry Rosman cría cerdos en Shelby, Estados Unidos, desde hace más de 30 años. Hace dos años los partos de sus animales disminuyeron hasta llegar a 20 por ciento de las crías que obtenía antes con sus 200 cerdas. Al comparar con los otros productores afectados, encontró una constante: todos alimentaban a sus cerdos con maíz transgénico, del tipo Bt (manipulado genéticamente insertándole el gen de la toxina de la bacteria Bacillus thuringiensis para hacerlos insecticidas).

Maíz trasngénico: cómo infectar al mundo

Un reciente artículo de la compañía de marketing Bivings Group, se titula: Cómo infectar al mundo. Presenta cómo el mercadeo viral a través de Internet -entendido como mercadeo por rumores-, puede ser altamente efectivo en promover diferentes tipos de productos (¿y también políticas?)

Entre los clientes de Bivings Group se encuentran, entre otras, grandes empresas transnacionales dedicadas a la biotecnología, a la producción de sustancias químicas y petroquímicas altamente contaminantes, corporaciones petroleras, grupos financieros, consultoras, tabacaleras, productoras de alimentos y productoras de transgénicos.

Comiendo con el enemigo

Al tiempo que los alimentos transgénicos fueron lanzados al mercado como "la solución al hambre en el mundo", la primera generación de transgénicos nos planteó la pregunta de si quienes hacían este anuncio pensaban que el mundo se podría alimentar de agrotóxicos. En efecto, pese a pomposas declaraciones tanto de la industria biotecnológica como de algunas academias de ciencias, más de 70 por ciento de los cultivos transgénicos sembrados hasta este año fueron modificados para ser resistentes a químicos de las propias compañías, aumentando el nivel de estos químicos tanto en el ambiente como en los residuos que permanecen en los alimentos. Más de 25 por ciento restante han sido "cultivos-insecticidas", manipulados usando hasta límites inimaginables algunas pocas cepas de una sola bacteria -el bacillus thuringiensis o Bt- lo cual, como era lógico, produjo en poco tiempo resistencia en los insectos que se suponía iba a combatir, creando necesidad de más químicos en lugar de lo contrario, como prometían las multinacionales que lo comercializan.

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