Los nuevos confinamientos de la mente

Capítulo para el libro “Bienes comunes y ciudadanía”

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos parte del tiempo,
pero no se puede engañar a todos todo el tiempo… Sin embargo, se puede convencer
a un número suficiente de gente para monitorearnos a todos, todo el tiempo.


En el contexto de los nuevos asaltos a los bienes comunes, las tecnologías de punta (como la nanotecnología, la genómica, la biología sintética, robótica e informática) ocupan un papel importante, ya que proveen herramientas instrumentales para nuevas formas de despojo. Separadas, esas tecnologías tienen particularidades y problemas propios, pero los aspectos más peligrosos están en su sinergia y convergencia y el aprovechamiento de éstas por parte de las élites. Tenemos que analizar esto con sumo cuidado, no sólo considerando los probables impactos al ambiente, a la salud y a las economías, (que ciertamente son significativos), sino estimando que estas nuevas y poderosas tecnologías, especialmente por ser desarrolladas en el contexto de sociedades injustas, habilitan nuevas formas de control, vigilancia y dominio, así como los intentos por eliminar la disidencia social.

En ese sentido, constituyen un ataque al más común de todos los bienes comunes humanos: la capacidad de decidir sobre la propia vida… en comunidad con otros y en una relación respetuosa con nuestros entornos naturales y culturales.
Paradójicamente, aun cuando las nuevas tecnologías tienen un papel fundamental en los modernos asaltos a los bienes comunes, y las corporaciones –como siempre– son quienes más provecho sacan, también es verdad que la participación voluntaria de los individuos, en estos procesos nuevos de confinamiento, es un factor determinante. En este artículo, pretendemos dar una idea del alcance -más allá de lo que imaginamos- que tienen las tecnologías nuevas en nuestras vidas sociales y personales.

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