Vida Artificial

En Zurich la sociedad civil demanda control urgente sobre la creación de organismos sintéticos
Científicos e industriales en el controvertido nuevo campo de la biología sintética (la construcción de formas de vida desde cero) se reúnen en Zurich, Suiza, con la expectativa de que el primer ser vivo totalmente construido por seres humanos está prácticamente a unas semanas de su creación. Grupos de Suiza y de la sociedad civil internacional demandan que se controle esta tecnología, pero los científicos intentan evadir la regulación adelantándose con propuestas para evadirla. Mientras los científicos se reúnen en Zurich, la Royal Society del Reino Unido y el gobierno Suizo anuncian planes para investigar la biología sintética.


Biología Sintética 3.0
“Biología Sintética 3.0” es el nombre del congreso científico internacional, con sede en Zurich, que se celebra del 24 al 27 de junio para discutir los recientes avances en la biología sintética, el nuevo campo de ingeniería genética extrema que intenta construir formas de vida sintéticas (mediante química) y ensamblarlas en el laboratorio para producir “máquinas vivas” -organismos totalmente programados para desempeñar tareas particulares. Algunos de estos organismos son diseñados para liberarse al ambiente. Actualmente existen una docena de empresas de biología sintética en todo el mundo además de 70 “acuñadoras de genes” que manufacturan moléculas de ADN para uso industrial. Los primeros productos comerciales derivados de la biología sintética (como una fibra textil de DuPont) están punto de  entrar en el mercado y hay preocupación de que patógenos peligrosos, como el virus de la viruela o el Ébola puedan construirse en los laboratorios y usarse como armas biológicas. Puesto que la biología sintética va mucho más allá de las técnicas de ingeniería genética usadas anteriormente para producir alimentos y fármacos transgénicos, no existen leyes que se ocupen de la seguridad contra armas biológicas, ni la inocuidad para la salud humana de estos organismos o sus riesgos sociales.

“Una vez más una nueva tecnología avanza amenazante sin que ningún gobierno u organismo internacional sea capaz de regularlo o controlarlo”, dice la bióloga Florianne Koechlin de SAG (un grupo suizo que trabaja en tecnología de genes). “Una vez más escuchamos de la comunidad científica, con el apoyo de la industria y las fuerzas armadas, que tienen la vida bajo control y que pronto podrán construirla desde cero. Pero la vida es más que la suma de sus partes.” Koechlin es miembro de un organismo de ética, conformado por el gobierno de Suiza, que investigará las implicaciones de la biología sintética en este 2007.

 

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