A pesar de que los gobiernos reafirmaron y fortalecieron la moratoria de Naciones Unidas sobre la tecnología Terminator en marzo de 2006, investigadores del sector público y privado están desarrollando una nueva generación de semillas suicidas usando “interruptores” inducidos químicamente para activar o desactivar la fertilidad de los cultivos transgénicos.
Impactos: Sea o no intencional, la nueva investigación sobre contención molecular de transgenes permitirá, en última instancia, que la industria multinacional de semillas refuerce su control sobre el germoplasma patentado y restrinja los derechos de los agricultores. La industria y los gobiernos siguen intentando revertir la moratoria actual sobre la tecnología Terminator en el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB). En los meses anteriores a la 9a Conferencia de las Partes del CDB (Bonn, Alemania, del 19 al 30 de mayo de 2008), la industria argumentará que el calentamiento global requiere la introducción urgente de los cultivos y los árboles transgénicos para producir agrocombustibles, y que el tipo de tecnología Terminator ofrece una herramienta indispensable para prevenir o evitar el flujo de transgenes. Irónicamente, se le está pidiendo a la sociedad que acepte una nueva cura tecnológica para mitigar la contaminación genética ocasionada por las semillas transgénicas defectuosas de la industria biotecnológica.
Jugadores: La investigación sobre contención biológica de transgénicos, pagada con los impuestos de los contribuyentes, en realidad subsidia la agenda de las corporaciones. Un puñado de corporaciones controlan las semillas producidas con biotecnología y el mercado de las semillas patentadas se ha concentrado de una forma nunca antes vista. En 2006, las cuatro compañías de semillas más grandes del mundo —Monsanto, DuPont, Syngenta y Groupe Limagrain— controlaron el 49% de todo el mercado de semillas patentadas.
Políticas: Los gobiernos siguen buscando hacer semillas transgénicas seguras y aceptables, y siguen fracasando. No deberían seguir buscándolo. No existe una forma segura y aceptable de Terminator. La Unión Europea debe dejar de financiar investigación sobre “esterilidad transgénica reversible” y reasignar los fondos que ahora invierte en el proyecto Transcontainer. En vez de apoyar la investigación sobre coexistencia para seguir lavando la cara de la agroindustria, la Unión Europea debería financiar investigación agrícola sustentable, que beneficie a los agricultores y al público. Los gobiernos nacionales deben proponer legislaciones para prohibir las pruebas de campo y comercialización de las tecnologías Terminator. Los gobiernos que se reúnan en la 9a Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica en Bonn, Alemania, deben fortalecer la moratoria sobre TRUGs recomendando una prohibición de esa tecnología. Para el texto completo, descargue el archivo PDF o RTF arriba.





